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Posts Tagged ‘nazis’

En estos días en el que el Mundial de fútbol ha estado ocupando buena parte de la atención de los medios de comunicación, y mientras se suceden los festejos tras la consecución del título mundial, hemos querido contar una historia. Pero la historia que nos ocupa no trata sobre la conquista de la victoria, la fama o la gloria, sino de desesperación, rebelión, orgullo y coraje. Se trata de la historia de unos pocos, valientes hombres que formaron un equipo de fútbol, el equipo que durante casi dos meses, puso en jaque al III Reich.

Tras la caída de Kiev el 19 de Septiembre de 1941 a manos de tropas nazis, la ciudad cayó presa del frío y el hambre. Entre los miles de refugiados y prisioneros de guerra, un soldado alto y espigado sobresalía entro todos. Su nombre era Nikolai Trusevich, y había sido el portero del Dinamo de Kiev.

Un día, el panadero colaboracionista Josef Kordik, iba caminando entre las devastadas calles, cuando se detuvo delante de un pordiosero desnutrido, sin dar crédito de lo que estaba viendo. Kordik, acérrimo seguidor del Dinamo, tenía ante si al gigante Trusevich, ídolo de su equipo. Le dió de comer, le contrató como empleado, y le animó a buscar a sus antiguos compañeros de equipo. Así nació un pequeño equipo, que estuvo formado por 8 jugadores del Dinamo de Kiev (Mykola Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Mykola Korotkykh, Oleksiy Klimenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko y Makar Goncharenko) y 3 del Locomotiv Kiev (Vladimir Balakin, Vasil Sukharev y Mikhail Melnyk). En pocos días, la panadería encerraba tras de si a un equipo de fútbol al completo.

Ante la insistencia del panadero, y viendo que no tenían otra cosa que hacer salvo ocultarse de las tropas nazis, los jugadores decidieron volver a jugar. Como el Dinamo había sido clausurado y prohibido, le dieron a su equipo un nuevo nombre: el FC Start.

El 7 de Junio el Start hizo su debut frente al equipo de una guarnición húngara, que fue goleada. En las semanas siguientes, varios equipos húngaros y rumanos corrieron la misma suerte. El equipo comenzaba a hacerse famoso en toda la ciudad, y cuánta más fama alcanzaban, mayor era el recelo de las autoridades alemanas. El 6 de agosto, convencidos de su superioridad, los alemanes prepararon un equipo con miembros de la Luftwaffe, el Flakelf, que era un gran equipo, utilizado como instrumento de propaganda de Hitler. Los nazis habían resuelto buscar el mejor rival posible para acabar con el FC Start, que ya había ganado gran popularidad en el pueblo sometido. La sorpresa fue mayuscula, sin embargo, porque pese a las patadas de los alemanes, el FC Start vencio 5 a 1.

Tras el estrepitoso fracaso del equipo del régimen, la maniobra del panadero fue descubierta. Pero la administración nazi no quiso contentarse solo con aplastar la vida de los jugadores matándolos, sino que quiso hacerlo también sobre el campo. La revancha tuvo lugar el día 9 de Agosto, en el abarrotado estadio Zénit. A punto de comenzar el choque, un oficial de las SS se presentó en el vestuario y dijo en ruso: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, exigiéndoles que hicieran el saludo nazi.

Una vez enfrente del palco donde se encontraban los jerarcas nazis, los jugadores del Start alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llevaron al pecho y en lugar de decir “¡Heil Hitler!”, gritaron”¡Fizculthura!”, un eslogan sovietico que proclamaba la cultura física.A pesar de la dureza del rival, y de que los alemanes marcaron el primer gol, el equipo soviético llegó al descanso ganando por 2 goles a 1.

Hubo más visitas al vestuario, esta vez con armas y advertencias claras y concretas:  “si ganan, los fusilaremos”. A los jugadores les atenazó el miedo, y se replantearon el no jugar la segunda parte y huír. Pero pensaron en sus familias, en los crimenes que se cometian, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Y salieron. Y empezaron a batirse como auténticos leones, luchando no solo por el partido, sino por dar un poco de esperanza a aquellas gentes que observaban desde el graderío, que habían encontrado una luz en el oscuro infierno de la Kiev ocupada. Hacia el final del partido, siendo el resultado de 5 a 3, el delantero Klimenko quedo mano a mano con el arquero alemán. Lo eludio y al estar solo frente al arco, cuando todos esperaban el gol, se dio vuelta y pateo hacia el centro del campo. Fue un gesto de desprecio, de burla, de superioridad total. El estadio entero se vino abajo. Cuando el árbitro pitó el final de los 90 minutos, el resultado no se había vuelto a mover. Los jugadores abandonaron el terreno de juego aclamados por un estadio hasta la bandera.

Se marcharon como héroes, y como todo Kiev hablaba de la hazaña, los nazis dejaron que se fueran de la cancha como si nada hubiera ocurrido. Incluso el Start jugo a los pocos días y le ganó al Rukh 8 a 0. Pero el final estaba pronto: tras el último partido, la Gestapo visito la panadería y los miembros del equipo fueron acusados de ser espías de la NKVD. El primero en morir torturado fue Kortkykh. Los demás arrestados fueron enviados a los campos de concentracion de Siretz. Allí mataron brutalmente a Kuzmenko, Klimenko y al arquero Trusevich, que murió con su camiseta puesta. Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del 43. El resto del equipo fue torturado hasta la muerte.

Aún hoy en día, los poseedores de una entrada para aquel partido tienen derecho a un asiento gratis en el estadio del Dinamo de Kiev. Y, en las escalinatas del club, custodiado en forma permanente, se conserva actualmente un monumento que saluda y recuerda a aquellos heroes del FC Start. A sus pies, una única inscripción, que reza: “A los jugadores que murieron con la frente en alto ante el invasor nazi”.

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Ana Chapman, implicada en el escándalo de espionaje ruso-estadounidense, hoy presentadora del espacio “Enigmas del mundo con Ana Chapman” en REN TV, rodó un documental sobre la búsqueda de la Sala de Ámbar, informó hoy a RIA Novosti el historiador  kaliningradense Serguei Trífonov.

El interlocutor de la agencia dijo que no puede comentar el rodaje, porque  firmó un contrato de no divulgación. Se limitó a señalar solamente que la cinta trata de la búsqueda de la legendaria Sala de Ámbar desaparecida durante la Segunda Guerra Mundial y del amuleto del duque Albrecht de Prusia, un anillo con símbolos mágicos hallado entre ruinas del Castillo Real de Koeningsberg (nombre antiguo de Kaliningrado, exclave ruso en la región báltica).

Palacio Catalina

Según el historiador, debajo del búnker del último comandante militar de Koeningsberg, general Otto von Lasch, a unos cien metros del Castillo Real, los arqueólogos descubrieron un pozo que probablemente lleva a un depósito subterráneo o incluso a la propia Sala de Ámbar.
“Cuando el agua se va, abriremos el pozo. Entonces el equipo de rodaje de “Enigmas del mundo con Ana Chapman” probablemente volverá a Kaliningrado”, añadió.

La Sala de Ámbar fue creada en 1709 para el rey prusiano Federico I. Más tarde la regalaron al emperador ruso Pedro I. En 1770 llegó a formar parte del palacio de Catalina la Grande en Tsárskoe Selo, cercanías de San Petersburgo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis saquearon el palacio y robaron la Sala de Ámbar.

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